Historias reales

Personas que fueron enterradas vivas

Personas que fueron enterradas vivas

Catalepsia

La catalepsia (también conocida como muerte aparente) es un trastorno caracterizado por la inmovilidad y rigidez del cuerpo y por la pérdida de la sensibilidad y de la capacidad de contraer los músculos de forma voluntaria. Es por esto que existen casos de personas que fueron enterradas vivas.

Causas

Es síntoma de trastornos nerviosos como por ejemplo el Parkinson y la epilepsia. También puede ser causada por la esquizofrenia y por el tratamiento de antipsicóticos.

Síntomas

Cuerpo rígido, miembros rígidos, flexibilidad cérea -disminuye la respuesta de los estímulos-, pérdida del control muscular y desaceleración de las funciones corporales como son la respiración, digestión y el latido cardíaco, dando a creer que la persona a fallecido.

Es por eso, que puede llegar a aparentar que la persona ha fallecido y, en situaciones, que esa persona sea enterrada viva, como en estas historias que leeréis a continuación…

Historia nº 1: El Zapatero

En 1822 un alemán de 40 años que se dedicaba a la zapatería fue declarado fallecido. Los médicos llevaron a cabo todos los procedimientos. No se veían signos de rigidez, pero “se veía muerto”.

Llegó el día del funeral y, mientras cubrían el ataúd con tierra, escucharon golpes en su interior. A continuación, sacaron el ataúd, lo abrieron y el hombre se movía. Para comprobar si éste vivía, un curandero abrió una de sus venas. Desafortunadamente, esto hizo que el hombre se desangrara, ya que seguía vivo. Tres días después, el zapatero murió por “segunda vez”, pero esta vez definitivamente.

Historia nº2: Essie Dunbar

En 1915 una mujer de 30 años, sufrió un ataque de epilepsia. Tras este ataque, la dieron por muerta. Prepararon su funeral. Su hermana vivía en otra ciudad y quería verla por última vez, por lo que solicitó que sacaran el ataúd para despedirse. Sorprendentemente, al sacarlo y abrirlo, se dieron cuenta de que la mujer seguía viva. Vivió 47 años más.

Historia nº3: Angelo Hays

En 1937 en Francia, un joven llamado Angelo Hays de 19 años de edad, montaba en su motocicleta como acostumbraba a hacer. Un día, sufrió un grave accidente: chocó contra una pared, lo que le desfiguró todo el rostro. Su familia, no tuvo autorización para ver el cuerpo y las autoridades lo declararon oficialmente muerto. Tres días después, fue su entierro.

Tras lo ocurrido, la compañía de seguro sospechaba del padre de Angelo, ya que éste cobró el seguro de vida por unos 200 mil francos (175,86 euros). Mandaron investigar el caso.

Tras dos días de enterrar a Angelo, se decidió realizarle una exhumación al cuerpo. Cuando fueron a sacar el cadáver, ocurrió algo que les sorprendió: el joven estaba en malas condiciones, pero vivía.

Finalmente, se recuperó y se convirtió en una celebridad en su país.


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