Cuentos y leyendas

McCarthy y su “muñeco” ventrílocuo

McCarthy y su “muñeco” ventrílocuo

Hoy hablaremos sobre McCarthy su “muñeco” ventrílocuo, por ello, nos situamos En 1920, existió un hombre de apellido McCarthy, que fue un ventrílocuo de mucho éxito.

Usaba un muñeco que representaba a un niño regordete de unos 9 o 10 años y se llamaba Edgar. Su rostro era muy expresivo, completamente distinto al que un muñeco de ventrílocuo normal tendría. Sus ojos eran de madera y tenían una mirada triste e incluso maligna. Además, tenía un tamaño poco normal para ser lo que era. 

Algo raro había en aquel hombre y su “muñeco” ya que, entre otras cosas, McCarthy NO permitía que se acercasen a su marioneta. Además, le acusaban de brujería y se le asoció con algo demoníaco, debido a que decían que utilizaba alguna magia oscura para que Edgar hablase sin mover los labios. Esto originaba que los padres de los niños que anteriormente acudían a ver al famoso McCarthy, prohibiesen a estos volver a visitarle.

Todo tomó sentido cuando, un día, McCarthy fue asesinado y la policía le encontró tirado en el suelo de su camerino. Tenía el cuello roto; le habían apuñalado en repetidas ocasiones y, además, sus ojos estaban lejos de su rostro.

Mientras que procedían a investigar la causa del fallecimiento, se toparon con algo escalofriante. En el baúl se encontraba Edgar, el muñeco ventrílocuo de McCarthy. Lo examinaron y se dieron cuenta de que era el cadáver de un niño pequeño y no un muñeco como tal. 

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El aspecto de Edgar

La pregunta típica que nos haríamos acerca de esta historia sería: ¿Cómo no notaron que no era un muñeco? El cuerpo debía estar descompuesto.

La respuesta a esto sería que McCarthy utilizaba una máscara de látex para ocultar la palidez de su cara. Sin embargo, esto no evitó que pudieran comprobar si era real, ya que le tomaron huellas dactilares y coincidían con las de una persona real.

Secretos a la tumba

Nunca se supo el método que usó Charlie para conservar tan bien el cuerpo y tampoco la identidad del pequeño. Por desgracia, jamás lo sabremos porque McCarthy murió antes de poder decir nada.

Nueva vida

Son muchas las teorías que se han sacado de todo esto, sin embargo, hay una que cobra mucha fuerza: su hijo. Muchos pensaron que Edgar podría ser el hijo de este hombre, que murió y, debido al dolor y al no ser capaz de enterrarlo, decidió darle una segunda vida, convirtiéndole en un muñeco humano.

Después de haberos narrado toda esta historia, os voy a confesar que todo es ficción. No existió realmente McCarthy y Edgar, sino Edgar Bergen y su muñeco Charlie McCarthy, que realmente estaba hecho de alambres y madera como cualquier muñeco. 

Edgar Bergen junto a su muñeco Charlie McCarthy (izquierda)